Cinco semanas han pasado desde que comenzara el plan que me tiene que llevar a la línea de salida del que si todo sale bien será mi segunda maratón.
Las sensaciones han sido buenas, pero no he podido entrenar varios días de los que tenía previsto salir a correr. A pesar de eso, esta primera parte del plan era más una toma de contacto, ahora empiezan las 12 semanas de verdad, en las que tengo que apretar los dientes.
De estas primeras semanas, he completado todos los entrenamientos de series y prácticamente todas las tiradas largas que tenía. Los días que más me he saltado son los días de recuperación y de rodaje, así que tampoco he perdido tanto, aunque está claro que todo suma.
En la sexta semana ya no hay excusas. Hay que aumentar kilometraje en las piernas. Aparte del entrenamiento, en noviembre competiré en dos medias que ya me harán tener una idea de como me encuentro y como voy asimilando los entrenamientos. En ellas no voy con objetivo de marcas, sólo dos ensayos más de cara al 22 de enero. En ellas iré decidiendo el ritmo que mejor se adapte de cara al maratón. Como en el primero, prefiero ser muy conservador, contando que tampoco es una maratón para hacer grandes marcas así que lo más probable es que vaya a un ritmo de 5:40 ó 5:45 por kilómetro, cosa que si consigo podré mejorar la marca pero sin obsesionarme. El objetivo es disfrutar, no parar a caminar y terminar bien. Tal como me fue en Barcelona.
A seguir...
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